Cristal

La verdad que nos hará libres

Está escrita con tinta invisible

En nuestra frente.

Me dan pena todos esos meteoritos

Que caen en la Tierra

Pudiendo caer en la Luna.

Si yo pudiera ser cualquier cosa,

Sería un grano de arena,

Una corriente de aire,

El hilo de plata de una araña,

Una nota de piano.

Por cada estrella fugaz que cruza el cielo

Resucita un sueño enterrado

Por aquellos que nunca creyeron.

Sueñan los peces con bailar en el firmamento

Y los planetas con hundirse en el océano.

Cada vez que se apaga una estrella

Llora vida Dios

Y florece una rosa en el desierto.

El Tiempo anda dando vueltas

En un laberinto de cartón,

Y por eso todo lo que empieza

Acaba,

Y todo lo que acaba

Una vez empezó.

Colección

Suena Gnossienne número uno

Cascada e incienso en la bañera

Un motín en la ventana

Labios rojos y ojeras

Cruza una raya lila el televisor

Alguien tose

Y deja de toser

Arde el cenicero

Un calcetín mojado y un paraguas seco

Dislexia o afasia

Un cuadro torcido de una persona que una vez fue alguien

Olor a uñas postizas

El gato se lame tranquilo

Galletas de jengibre en un plato roto

La luz parpadea

Y mientras una actriz sueña borracha

Cae una carta por la chimenea

Y el horno echa humo.

 

 

 

 

 

A Lorca

Te fusilaron, querido,

Pero nunca se acordaron

De asesinar a los hijos de tu poesía.

Que vuelan las balas

Pero terminan por caer,

Mientras que tus palabras flotan

En lo más alto del cielo, en una nube beige.

Que la melodía de tu pluma

Todavía suena para aquellos

Que queremos escuchar una vez más

El débil eco de tu inocente ternura.

Y aunque no se sabe dónde descansa

Tu cuerpo sucio y marchito por los años,

Estoy segura que algún día se encontrará tu fosa

Coronada por el más hermoso de los olivos y el canto de un ruiseñor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cisne

Cuando Marilyn se pintaba los labios

De ese precioso rojo ruso

La Luna, curiosa, se acercaba unos metros

E iluminaba el cielo su luz espectral.

Cuando lanzaba un beso al aire,

Se derretían un millar de bloques de hielo

En la Antártida meridional.

El día en que una astuta corriente de aire

Le levantó la falda

Se invirtió el polo magnético

Y se perdió Phileas Fogg para siempre

Entre las nubes de la troposfera.

Con cada nota que salía de su boca

Al cantar a Kennedy

Una estrella solitaria volvía a titilar.

Y ahora que de Marilyn solo queda su recuerdo

La Luna ya no se acerca

Las estrellas ya no brillan

Y la niebla se ha vuelto reina

Porque al Sol le da pereza salir una vez más.

 

 

 

 

Cadena

Un cohete de plástico despega violentamente de entre el césped

Lanzado por una torpe mano infantil .

Vuela durante dos eternos segundos

Y cae, lento, sobre el caparazón de una tortuga gris

que esconde su cabeza, molesta.

El niño piensa que el cohete se ha acercado demasiado al Sol

y se ha fundido el sistema eléctrico.

El padre se ve la tripa reflejada en el agua de la piscina,

Y piensa que el niño debería hacer más ejercicio.

La madre, la más cuerda, desea que caiga una tormenta

que dure un año y un día.

Y la tortuga, ¿qué piensa la tortuga?

Echa de menos la tortuga el jardín lleno de margaritas

Que una vez vio cuando era joven.

Y sorprendida se pregunta si alguna vez fue joven,

ese caparazón marchito.

Lejos de sí misma, la tortuga admite

Que si alguna vez fue bella,

Ya no se acuerda,

Que ahora es fea y vieja.

Pero no llora la tortuga,

Porque sus lágrimas están secas.

 

Minúsculo

Cuando las luces se apagan

Y nace el día

Muere un pez de sed

En medio del Océano Pacífico.

Cada vez que una codorniz cae del cielo

Alcanzada por un perdigón

Un luxemburgués va a la cocina

Escoge el cuchillo más afilado

Y se corta las venas.

La sangre se filtra poco a poco,

Los vecinos llaman a la ambulancia

Y su ruido ensordecedor,

Provoca que un ejecutivo se lance por la ventana,

Que una planta carnívora atrape una mosca aturdida,

Que le detecten hipermetropía a un ciego.

Si un conejo con vértigo salta más de lo previsto

El conejo se asusta, cae de cabeza

Y se rompe el cuello.

Cuando la zorra ve el conejo descoyuntado,

No se fía, cree que es una trampa,

Y dándose la vuelta, deja que se pudra.

Con el olor a muerte florece la más bonita de las rosas,

Que sin embargo queda encerrada en una campana de cristal,

En el laboratorio de una escuela en medio del desierto,

Donde los niños la ven marchitarse con ansiedad,

Y las niñas con tristeza.

 

 

 

 

A mi amiga

Siempre te sentabas detrás,

Con un chicle en la boca,

Y un montón de bolis de colores vivos,

Esparcidos por la mesa y por el suelo.

Yo te miraba a veces, curiosa,

Porque tu caos silencioso me atraía,

Porque te movías rítmica y elegante,

Como una ladrona de guante blanco.

Y solo a veces te delataba, cariño,

La belleza cantarina de tu risa.

Pero sigues siendo la mejor ladrona,

Porque cada vez que te veo

Me robas un pedacito de corazón,

Y solo me doy cuenta cuando llego a casa,

Me miro bien delante del espejo,

Y veo que mis mejillas han perdido su color.

Pero lo que más me gusta de ti, mi amor,

Es que me leas la mente,

Porque cuando quiero darte un abrazo,

Tú ya me lo has dado a mí.

No por ser hoy San Valentín,

Te voy a decir que te quiero,

Porque más que quererte,

Eres mi medio limón.

Y tú bien sabes, pequeña,

Que soy más de limones,

Que de naranjas.

 

La encina

En mi calle hay encinas, un centenar de ellas.

Su copa es verde oliva, y su tronco, marrón oscuro.

Forman una simetría perfecta,

Alrededor de un seto artificial.

Bajo un cielo azul, parece un bonito jardín

Pero algunas copas se anaranjan,

Sus hojas, caen.

Y yo, intento no pisarlas.

En el extremo hay una encina especial,

Porque llora día y noche.

Está desnuda, su tronco es fino y gris,

Y de su debilidad surgen mil ramas.

Llevo viendo esta encina,

Más de veinte años,

Y nunca ha tenido una hoja.

Porque el Jardín del Edén está podrido,

Y  sin embargo, bajo un cielo gris,

El árbol muerto

Es el más hermoso.

 

Vuelve

Porque cuando ha sonado el despertador,

Todavía soñaba contigo.

Porque mientras me ponía el anillo,

Ese anillo con la piedra roja que compramos juntas

Aquella noche de verano, ¿te acuerdas?

Mientras me ponía el anillo, lloraba

Porque quería que me lo pusieras tú,

Como nunca hiciste y siempre quise que hicieras.

Porque tú eras mi ángel

Y nunca supiste qué es el dolor,

El dolor de amar con desesperación,

El dolor de ver tus ojos azules y no poder nadar en ellos.

Porque eres todo lo que más quiero,

Pero te quiero en silencio.

Porque nunca te voy a pedir que vuelvas,

Pero vuelve, por favor.