El cisne

Cuando Marilyn se pintaba los labios

De ese precioso rojo ruso

La Luna, curiosa, se acercaba unos metros

E iluminaba el cielo su luz espectral.

Cuando lanzaba un beso al aire,

Se derretían un millar de bloques de hielo

En la Antártida meridional.

El día en que una astuta corriente de aire

Le levantó la falda

Se invirtió el polo magnético

Y se perdió Phileas Fogg para siempre

Entre las nubes de la troposfera.

Con cada nota que salía de su boca

Al cantar a Kennedy

Una estrella solitaria volvía a titilar.

Y ahora que de Marilyn solo queda su recuerdo

La Luna ya no se acerca

Las estrellas ya no brillan

Y la niebla se ha vuelto reina

Porque al Sol le da pereza salir una vez más.

 

 

 

 

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