La encina

En mi calle hay encinas, un centenar de ellas.

Su copa es verde oliva, y su tronco, marrón oscuro.

Forman una simetría perfecta,

Alrededor de un seto artificial.

Bajo un cielo azul, parece un bonito jardín

Pero algunas copas se anaranjan,

Sus hojas, caen.

Y yo, intento no pisarlas.

En el extremo hay una encina especial,

Porque llora día y noche.

Está desnuda, su tronco es fino y gris,

Y de su debilidad surgen mil ramas.

Llevo viendo esta encina,

Más de veinte años,

Y nunca ha tenido una hoja.

Porque el Jardín del Edén está podrido,

Y  sin embargo, bajo un cielo gris,

El árbol muerto

Es el más hermoso.

 

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